Sobre demógrafos y demócratas
Señor Director:
Pido que me conceda el derecho de replicar a dos cartas que publicó recientemente Aurora.
En primer lugar, al Cdor. Julio Mazo: Ud. parece tan preocupado por la libertad y democracia; considera una tragedia que mis 70 nietos les ganen una elección a sus 10 nietos. ¡No sería democrático! No necesitamos ser demógrafos para entender que no en pocas generaciones, sino en pocos años, nuestros ex sionistas nos están preparando mentalmente para aceptar un Estado binacional o sea árabe.
Esto debería preocuparnos mucho más. Reitero: no hace falta ser demógrafo para saber que quienes van a evitar eso serán nuestros 70 nietos y 700 bisnietos contra sus 10 nietos y 20 bisnietos. Pero nuestra victoria demográfica y democrática será más rápida si ustedes no reciben una educación judía y son reintegrados al judaísmo, educación que el Estado laico no les da.
En cuanto a su preocupación por la dignidad de la mujer: ¿Qué le parece si colgamos en la plaza pública a los rufianes que operan libremente a complacencia de la Policía y los jueces? ¿Qué le parece cómo utiliza a la mujer la industria pornográfica?
Otro lector, en le mismo número, aconseja tomar medidas contra los judíos. Todo sea por la libertad y la democracia. Reconozco que hay entre nosotros algunos tontos descontrolados que le hacen el juego a los periodistas hambrientos por esa sabrosa comidilla, que arrastran a otros tontos antisemitas.
Un extremo provoca a otro extremo y nosotros, los fanáticos, extremistas ultraortodoxos, medioevos, mesiánicos y ultranacionalistas, etc., todo lo que procuramos es volver a ocupar nuestra casa que nuestros enemigos destruyeron y ocuparon durante 2.000 años.
Destaco la palabra ”ocupación” que nuestros enemigos acunaron y nuestros izquierdistas pos sionista han adoptado. Son los mismos que justifican los peores actos terroristas árabes y hasta llaman a matar a los colonos de los territorios ocupados. Para qué llamarlos a juicio por incitación al asesinato, apología del terror y traición. Nuestra hermosa justicia dirá: es la libertad de prensa.
Finalmente, qué pretendemos: un verdadero Estado Judío. Para que así sea, debe ser sin idolatría sin homosexuales, sin rufianes, sin antisemitas, sin asimilacionistas y renegados, sin capos traidores.
Por esas causas lo hemos perdido hace 2.000 años.
Marcos Gutt,
Bnei Irak
El público israelí está harto de los excesos
Antes que respondan los lectores, si es que lo desean, me asiste el derecho de hacerlo, no como integrante de la redacción sino como uno de ellos. Reconozco: las ofensas gratuitas del Sr. Gutt ya no me provocan el mismo tipo de reacción que hace un tiempo. El, igual que otros integrantes de la minoría (hablando de democracia) ortodoxa siente que, de pronto - después de décadas de intimidar con palabras y luego con hechos de violencia, no él por supuesto, sino algunas personas de su corriente - que el público israelí esta harto de los abusos y excesos, de recibir pedradas en los autos y de que lo saliven por el solo hecho de no estar vestidos como ellos.
Las mujeres, aún las religiosas, despertaron de la pesadilla en que viven y no porque algún laico quiere violarlas (como insinúa el autor de la carta) sino porque ven como la segregación contra ellas va ganando espacio, físico y espiritual. De paso, si recopilo los casos de violencia y violación en barrios de ultraortodoxos que se publicaron en los últimos años, me bastaría para publicar un libro.
Los 70 nietos o bisnietos no me preocupan a mí ni a nadie. Si el Sr. Gutt quiere un Estado solamente de religiosos ortodoxos, sería bueno que desde pequeños los prepare para estudiar y trabajar, además de ir a las fronteras a defenderse del enemigo. De lo contrario, no solamente que vivirán en una gran pobreza (como de hecho vive parte de esa población) sino que cuando requieran atención médica, para señalar el ejemplo más sencillo, deberán tratarse en Egipto o en Kuwait. Finalmente, el Estado no será binacional sino solamente árabe porque, al no empuñar las armas para defenderse, los judíos vivirán atemorizados como lo hicieron por largos siglos en la diáspora y obedecerán ciegamente al gobernante islámico.
Mientras tanto, los sionistas perversos, seremos expulsados a otras partes y no podremos seguir pagando impuestos para que los religiosos ortodoxos estudien y vivan con dinero nuestro.
Hasta que lleguemos a eso, todos los violadores estarán en la cárcel (sean laicos o religiosos) no existirán rufianes, delincuentes de ningún tipo y homosexuales, porque habrán llegados los días del Mesías. En ese entonces no serán necesarios los vehículos ni la electricidad porque se podrá vivir nuevamente como en la época de las cavernas, a la que algunos desean regresar.
No puedo olvidar el empleo cínico y perverso, por esos ”tontos descontrolados”, de niños a los que les pegaron insignias amarillas como
Quizás, parte de la nueva generación de religiosos ortodoxos ganó en conocimientos bíblicos y reza con mayor devoción pero, al mismo tiempo, perdió la vergüenza y la dignidad que aún le quedaba.
J.D.
El Gobierno da la espalda a la mayoría
Señor Director:
Israel soñado día a día se anula, leemos y escuchamos nuevos términos ”discriminación”, incertidumbre, ola de extremistas, la violencia física con actos cínicos, la ultraderecha y la ultraortodoxia, sin civismo, ni religión quieren convertir, sus maneras de actuar y pensar en una ideología totalitaria.
Ese extremismo religioso amenaza con violencia, actos de desprecio a las mujeres, ataca al periodismo escrito y televisivo, provoca enfrentamientos con la policía y soldados, contradiciendo a las más elementales normas de convivencia democrática.
Hay acciones que Israel necesita realizar y ejecutar de inmediato pero no hay gobernantes capaces, con coraje de activar y resolver, aplicando las leyes existentes y no la artificial democracia.
La desigualdad sigue creciendo, las iniciativas tanto públicas como estatales, deben ser atendidas, estudiarlas con posibilidad de aplicación inmediata, asegurando que el crecimiento económico favorezca a toda a toda la sociedad. Ben Gurión tomó decisiones de gran trascendencia para la constitución jurídica de la nación, sin facciones ideológicas y religiosas, con tolerancia, sin falta de respeto y evitar la lucha y división entre hermanos.
El hecho y derecho de cada ciudadano a vivir con absoluta libertad, de borrar divergencias, sin ningún tipo de divisiones. No producir casos vergonzosos, como lo sucedido por extremistas religiosos, los nuevos matones de Israel.
El primer ministro, con capacidad relativa para gobernar sin dividir residencias de judíos como en el caso de Beit Shemesh donde pretendió hacer dos zonas: una religiosa y otra laica y se olvidó que Israel es el hogar del pueblo judío, sin diferencias de ninguna clase, un solo Estado.
Se debe actuar con la gran tarea y muy necesaria de explicar y esclarecer, sin dilaciones, nuestro ideal de paz y justicia, atributos del pueblo judío, vivimos en época de engaño y decir la verdad, no es valedera.
Estamos rodeados de vecinos y otros, con regímenes de mentiras y letales contra Israel, careciendo de una capacidad moral para dirigirse a nuestro país, que con orgullo presenta a su pueblo desarrollando su capacidad cultural, científica e industrial en bien de la humanidad.
Rechazamos las posturas minoritarias de ultra religiosos, muchos vividores de la economía con subsidios .El gobierno le da la espalda a una mayoría laica, que dilata toda acción y con ello agudiza la acción para terminar con
la discriminación, puede que comiencen a escuchar con fuerza la indignación que produce esta situación y no se atiendan los asesoramientos rabínicos y la función religiosa para dar soluciones espirituales, cobijando en los templos los momentos de paz interior y el respeto sabio a dios.
Respeto por la libertad de conciencia y la vida humana, sin falsedad, sin codicia y en busca del destino para un mundo mejor.
Alfredo Fainstein, Afula
Me conformo con un solo milagro
Señor Director:
Desde la aparición del pueblo judío conocemos todas las vicisitudes sufridas que nos tocó padecer y soportar en toda época. No hay referencias de que haya existido un pueblo y religión tan censurada con ánimo generalizado de su extinción. Más de cinco mil años no fueron suficientes y aquí estamos presentes, hacia la eternidad. Muchos están convencidos que somos producto de milagros mesiánicos que nos amparó como una ayuda espiritual que acompaña hacia la creencia divina. Nuestra presencia actual se debe a la vigencia de nuestro autoestima y firmeza de nuestra fuerza interior convencidos de la determinación como pueblo seguro de su eterna e ilimitada existencia.
Convengamos que para muchos existieron milagros que nos aliviaron en épocas guerreras, pero no así en el período nefasto desde el año 1933 al 1945 donde no aparecieron milagros, cegando la vida de seis millones de hermanos.
En la actualidad se sugieren milagros en un listado tipo supermercado, que son deseos bien intencionados y sanos de espíritu.
El suscripto observando las vivencias actuales de nuestro país y pueblo hebreo siente los mismos sentimientos.
Deseo de todo corazón un solo milagro, uno solo por amor a todo lo que significa nuestro amor hacia Israel. Me refiero al gran milagro que simbolizarían las desapariciones de las coaliciones nefastas anteriores y actuales que significan un peso gigantesco en la economía y desavenencias con falta de unidad generalizada.
Sepamos volcarnos con honestidad ante las mejores opciones, para que surjan gobiernos sin coaliciones. Sería el milagro mayor que merecemos.
Amén.
José Guerchuni,
Rishon Letzion

Del.icio.us
Digg
Google
Yahoo
Meneame
Facebook
Twitter


RSS