Apogeo y caída de la diplomacia palestina

Post thumbnailMahmoud Abbas Foto: Kremlin.ru CC BY 4.0
Los comentaristas de la zona suelen decir que, en las décadas anteriores, los líderes de los países árabes vecinos, para promover sus diferentes intereses, supieron montar a los palestinos sobre sus hombros. Y los líderes palestinos, con todas las ínfulas, creyeron entonces que medían un metro ochenta.

Ahora que los intereses han mutado, debido a los cambios dramáticos en la región; los mandatarios árabes ya no los necesitan.  Consiguientemente, los palestinos están dándose cuenta cruelmente que apenas tienen treinta centímetros.

En este sentido, el plan de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, probablemente sea un mero reflejo del nuevo equilibrio de poder en la región.  Y posiblemente también el heraldo desalmado que anuncia que las substanciosas propuestas de paz, de israelíes y norteamericanos, que rechazaron los palestinos en el pasado; ya no volverán.

La denuncia del presidente turco, Recep Erdogan, de que los gobiernos árabes, al abrazar el plan de Trump, han traicionado a los palestinos no hace otra cosa que echar sal en la herida.

Como si fuera poco, el encuentro no tan secreto del primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el líder de Sudán Abdel Fattah al Burhan, en Uganda, para establecer relaciones bilaterales, podría representar la frutilla en el postre del descalabro diplomático que están sufriendo los dirigentes palestinos.

De hecho, la retirada israelí de la Franja de Gaza, en 2005, ha desatado una debilidad estratégica en el movimiento palestino, que quedó fragmentado en tres bloques con características e intereses completamente contrapuestos.

Mientras que el grupo islamista Hamás ha constituido al parecer una especie de emirato en la Franja de Gaza; su encarnizado rival, el movimiento nacionalista Fatah, columna vertebral de la Autoridad Palestina, domina partes de Cisjordania.

Con respecto a los árabes israelíes, que representarían el tercer bloque, el plan de paz de Trump ha provocado tal indignación y temor entre gran parte de ellos que salieron masivamente a protestar con banderas palestinas contra el hecho de que deja abierta la posibilidad de que sus ciudades en la zona del “Triángulo” o “Wadi Ara” sean incorporadas eventualmente al territorio de un futuro Estado palestino.

Es como si, salvando las distancias, la población de origen mexicana de la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, saliera a protestar, paradójicamente con banderas de México, contra Estados Unidos, y su Administración, para que de ninguna manera su urbe sea cedida al país latinoamericano vecino.