Anton Schmid, el hombre que eligió no ser indiferente

Post thumbnailAnton Schmid - Foto: Yad Vashem
“Vi a niños siendo golpeados hasta la muerte y no pude aguantar y no ayudarlos” dijo Anton Schmid, una de las personas que decidieron no ser indiferente durante el Holocausto. Schmid nació el 9 de enero de 1900, en Viena, la capital de Austria. En marzo de 1939, Schmid ayudó a los judíos a escapar de Viena, después de que los alemanes anexionaran Austria y robaron a los judíos de su propiedad y derechos civiles.

Seis meses después Alemania inició la Segunda Guerra Mundial y Schmid fue reclutado para la Wehrmacht Alemana. En 1941, fue enviado a Lituania como oficial encargado de regresar soldados alemanes varados a sus unidades. En esta función, Schmid observó la concentración de judíos en el Ghetto de Vilna, y los asesinatos masivos y atrocidades que llevaron a cabo los alemanes en los bosques.

Anton Schmid decidió actuar. En una carta enviada a su esposa en Viena, le dijo de los horrores que había visto y explicó que no podía simplemente quedarse y no hacer nada. Durante varios meses, Schmid encontró lugares ocultos para los judíos, incluyendo en su propia casa, proporcionó identificación y contrabandeo judíos en su coche. Incluso empleó a judíos en su unidad militar y de esa manera los protegió de los miembros S.S. Del gueto de Vilna se pusieron en contacto con él y Schmid ayudó a transmitir mensajes y transportar a sus miembros de un lugar a otro. Se estima que 250 judíos fueron salvados a través de sus esfuerzos.
La inteligencia alemana descubrió las actividades de Schmid y fue arrestado, juzgado y ejecutado en Vilna el 13 de abril de 1942. En su última carta a su esposa escribió: “Actué como un ser humano”.

Anton Schmid fue reconocido como uno de los Justos entre las Naciones. Tanto un paseo marítimo en Viena como una plaza en Haifa (en Israel) fueron nombrados en su honor.■
Texto extraído de Facebook - Personalidades Judías de Todos los Tiempos.