Afik lanza “Barzelim” el primer libro de David Hirschfeld

Post thumbnailHirschfeld y Aloni
La Editorial Afik acaba de lanza el libro autobiográfico de David Hirschfeld titulado “Barzelim” (hierros o grilletes) y en el mismo cuenta instancias vividas tras las rejas por ser sospechoso de tráfico de drogas. “Una experiencia inestable que incluye encuentros con investigadores y guardias de la prisión, apariciones en la corte, compañeros de celda de Abu Kabir. Como se puede enfrentar la ansiedad, el dolor y lo inesperado de conocer personas que no tienen nada en común con uno, pero que sin embargo son las únicas personas que aconsejan y apoyan esta nueva realidad”.

David y el libro


El lanzamiento del libro se realizó en un acto llevado a cabo en una local, ante amplio público compuesto por el editor Iftach Aloni, escritores, familiares y amigos. En esta ocasión se escuchó la disertación sobre el libro dictada por el Dr. Dror Burstein, experto en literatura.

Este es el primer libro de David Hirschfeld, un escritor joven con gran talento lo cual no debe sorprender ya que es hijo del profesor Ariel Hirschfeld y de la periodista Neri Livneh, por lo que la literatura y la escritura han sido parte de su vida desde su nacimiento. Se trata de un “Buen chico de Jerusalén”, la ciudad por donde pasó su infancia y juventud. David cuenta que “en la escuela secundaria comenzó a poner a prueba los límites de lo que estaba permitido y prohibido y trató de llevar su vida al límite. Desde que era un adolescente, había estado fumando drogas livianas, se metió en problemas, salió de problemas, pero continuó fumando hasta esa mañana cuando fue arrestado en un callejón de Tel Aviv bajo sospecha de tráfico de drogas. Ese día su vida cambió. El tipo que entró en Abu Kabir no es la misma persona que salió de allí”

Dr. Dror Burstein


En su libro Hirschfeld presenta una trama compleja, sensible y dolorosa de sus experiencias y de tratar con un mundo extraño para él, sus amigos y su familia. “Fueron 7 días cortos pero increíblemente largos, días en los que cada minuto es más largo que nunca e invita a una experiencia nueva y desconocida”. Allí, entre las paredes del centro de detención, se permite por primera vez experimentar a sí mismo y su mundo emocional, real y profundo. Allí, por primera vez, ya no podía esconderse detrás de la pose y la imagen falsa que había adoptado”. “Lo más difícil de todo sobre esta historia fueron las esposas de tres metros que, a medida que tiraban de mi pierna, las pulseras de metal me cortaban. El dolor físico era leve en comparación con la profunda sensación de que alguien me estaba quitando la libertad de moverme”.