DONDE
Me despidí de mi padre y de mi hermano en la nueva terminal del aeropuerto de Madrid- Barajas,
Me gusta ir a los aeropuertos con suficiente tiempo de antelación. Después de facturar, nos fuimos a tomar un café, nos restaba alrededor de una hora para que tuviera que proceder a embarcar. Por mucho que viaje, y ya han sido unos cuantos vuelos desde Madrid que llevo a mis espaldas, lo que uno siente en esos momentos, en los pasillos del aeropuerto, en la cafetería donde se ven a familias, parejas, hombres de negocios a punto de volar, no cambiará. Para mi, la experiencia no encuentra su espacio en el terreno de las despedidas. Los momentos previos a decir “os avisaré cuando llegue. Adios”acompañanados de ese abrazo, beso o aprenton de manos instintivo, se envuelven de una mezcla de emociones recurrentes que van desde la pena por alejarte de tu familia, el sentimiento de culpabilidad por “dejarles” en el plano físico y lo que más siento,su tristeza de un hijo que se va. En estos casos, como se dice, “ la procesión va por dentro”, intento estar entero pero en mi interior me derrumbo como un castillo de naipes y mi alma se separa de mi realidad física en un rezo profundo para que las desgracias se alejen de ellos. Ya me había despedido de mi padre y de mi hermano y había pasado el control de seguridad .Ahora me encontraba de camino a la puerta de embarque llevando a mis espaldas lo que había destinado para el equipaje de cabina. Es ahí cuando siento que el viaje ha empezado, cuando te has subido al vagón de un tren que recorre la vía del destino. Decidí comprar yo mismo el billete para ese tren, hasta entonces yo llevaba el billete conmigo, ahora había sido entregado y el tren me llevaba hacía una estación que desconocía.
Eran aproximadamente las 7 de la tarde, el vuelo desde Madrid salío puntual con destino a Praga donde pasada la media noche tomaría el vuelo para Tel Aviv que estaba programado que aterrizara a las 3:30am en el aeropuerto de Ben Gurion. La anedocta del vuelo a Praga fue que después de unos cuantos años de estar volando sin que me sirvieran comida caliente en una bandeja, las aerolíneas checas volvieron a materializar aquello que pensaba que ya no existia en vuelos economicos a nivel europeo. Son pequeños detalles pero para mí, marcan la diferencia.
Era la primera vez que volaba a Praga, tan solo disponía de un par de horas de espera en su aeropuerto asi que no tenía suficiente tiempo para salir y explorar la ciudad. Después de un vuelo de algo más de dos horas y con algo de comida caliente en mi estómago, me encontré con un aeropuerto de Praga muy tranquilo. No me cruzé con nadie en los pasillos de tránsito de camino a mi nueva puerta de embarje. De repente, empiezo a escuchar un cántico, al principio muy lejano, como si fuera producto de mi imaginación, pero a medida que iba avanzando por ese pasillo se hacía más audible. No había nadie alrededor, tan sólo ese cántico celestial me acompañaba y ya ,desde la distancia, pude divisar la procedencia del mismo. Era un grupo conformado en su mayoría por mujeres que estaban haciendo un corro. Sus canciones me resultaban familiares. Al instante, recordé que esas canciones las había escuchado en un CD de canciones populares de folk que ilustraban a Israel y que había recibido durante el verano. En ese momento, cuando llegué ,cantaban “Haleluya”. Aprovecho la ocasión para escribir las letras de la canción ( Les estaría agradecidos si alguno de ustedes pudiera traducir al español estas letras).
Haleluya laolam
Haleluya yashiru kulam
Bemila achat bodeda
Halev male behamon toda
Veholem gam hu-eze olam nifla
Haleluya im hashir
Halelulya al yom shemeir
Halelulya al ma shehaya
Uma sheod lo haya
Halelulya.
Haleluya laolam
Haleluya yashiry kulam
Vehainbalim hagdolim
Yehadhedu behamon tslilim
Veitanu hem yomru, haleluya
Haleluya im hashir….
Haleluya al hakol
Haleluya al machar veetmol
Haleluya utnu yad beyad
Veshiru milev echad-
Haleluya
Ahí me encontraba en la sala de embarque,esperando a que pudieramos entrar en el avión, rodeado de judios ortodoxos, y dejándome llevar por la espiritualidad del momento, con aquellos cánticos de Haleluya que derrochaban harmonía y esperanza. ¿Casualidad u otro guiño del destino?. Savlanut, Javier, Savlanut. Las respuestas a estas preguntas se te irán desplegando , revelando.
Después de un vuelo de más de tres horas, estabamos aproximándonos a Israel, al aeropuerto de Tel Aviv. Tenía asiento de ventanilla y mis ojos no la quitaban ojo esperando y deseando retener en mi memoría a largo plazo, la de por vida, las primeras imágenes de


