Tras la diáspora judía en el siglo I de nuestra era, el pueblo judío se dispersó por toda Europa y el entorno del Mediterráneo. El territorio de Palestina, ocupado desde entonces por pueblos diversos, incluidos los árabes, formó parte del Imperio otomano desde la Edad Media hasta el final de la Primera Guerra Mundial.
El sionismo y la Declaración Balfour
Durante los últimos años del siglo XIX el pueblo judío comenzó a sentir la necesidad de contar con una tierra propia, un «hogar nacional judío». El escritor Theodor Herzl fue el principal impulsor de la doctrina sionista (de Sión, ‘Jerusalén’), que reclamaba para los judíos el territorio histórico de Israel, en aquel momento bajo dominio turco.
La emigración de judíos a Palestina fue constante durante los primeros años del siglo XX, y se incrementó a partir de 1917. Ese año, el Gobierno británico, que asumiría la soberanía de Palestina tras la derrota otomana, redactó la Declaración Balfour, por la que reconocía el derecho del pueblo judío a crear un Estado propio en el territorio palestino.
Desde la disgregación del califato abasí, en plena Edad Media, los árabes habían sido un pueblo dividido y sometido al dominio de otras naciones, fundamentalmente los turcos otomanos.
La actividad británica para asegurarse el dominio colonial en Oriente Medio promovió, desde finales del siglo XIX, los sentimientos nacionalistas árabes. El objetivo, para Inglaterra, era la disgregación del Imperio otomano; para los árabes, la formación de una nación árabe unida e independiente.
En ese ambiente de exaltación panarabista tuvo lugar la llegada de los primeros judíos a Palestina. El estallido de los conflictos era sólo cuestión de tiempo.
Palestina, mandato británico
Al término de la Primera Guerra Mundial, Francia e Inglaterra se repartieron los despojos del Imperio otomano. Pese a la Declaración Balfour, Palestina quedó bajo mandato británico y las nuevas autoridades coloniales no se mostraron dispuestas a aceptar un estado judío independiente.
Judíos de toda Europa (sobre todo de Rusia y Europa central, las zonas más castigadas por la guerra), llegaron de forma constante a los puertos de Palestina. Los nuevos inmigrantes se asentaron sobre todo en la región costera de Tel Aviv, en Jerusalén y en la región de Galilea, al norte del país.
El esfuerzo británico por reducir el número de inmigrantes, con vistas a evitar los cada vez más frecuentes enfrentamientos con la población árabe, no tuvo efecto. La limitación a la cuota anual de nuevos residentes judíos sólo consiguió que proliferaran los inmigrantes clandestinosLos enfrentamientos entre árabes y judíos fueron haciéndose cada vez más frecuentes a partir de 1920, en especial en las áreas urbanas. Huelgas, manifestaciones, conflictos entre las dos comunidades y actos de terrorismo se convirtieron en hechos corrientes hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Fechas clave
1896 Theodor Herzl publica su libro El Estado judío.
1914 Estallido de la Primera Guerra Mundial.
1917 Victorias aliadas en el frente turco. Declaración Balfour.
1918 Disgregación del Imperio otomano. Palestina, territorio británico.
1920 Los incidentes entre árabes y judíos proliferan.
1933 Hitler accede al poder en Alemania.
1939 Estallido de la Segunda Guerra Mundial. Comienza el exterminio judío en Europa


