Condenado muchas veces por la Santa Iglesia Católica, el Talmud fuecitado por el Papa. ¡Revolución, claro!
Algunos datos anexos… Cuando los Reyes Católicos expulsaron a los judíos, la Reina Santa Isabel (y creo que aunque terminado su proceso de canonización, no la han canonizado por este hecho… pobres hermanitos mayores) declaraba que: "En la expulsión no se procedía contra la raza judía, sino contra la religión judía talmúdica. Esta probado el asesinato de niños cristianos como parte de los ritos talmúdicos y de adoradores de Satán en los que tomaban parte judíos y cristianos renegados, el Talmud decía: “Sólo el judío es humano, y todos los demás no judíos son animales. Son bestias con forma humana. Cualquier cosa es permitida que está en contra de ellos. El judío puede mentirles, trampearlos y robarlos. Puede violarlos y asesinarlos”.
"El Talmud fue creado para mantener a los judíos prisioneros y oprimidos por los líderes judíos al prohibir todo contacto con el Logos, sea esto entendido como la persona de Cristo, o la verdad, o la razón basada en principios filosóficos y lógica. Enseñados por el Talmud a engañar, los judíos terminaron engañándose a ellos mismos y siendo manipulados por sus líderes."
"El Talmud ha conducido a la revolución. No es necesario ser religioso para ser talmudista. Kart Marx era ateo, pero de acuerdo a Bernard Lazare, también era “un claro y lucido talmudista,” y por lo tanto, “lleno de ese viejo materialismo hebreo que siempre sueña con un paraíso en la tierra y siempre rechaza la lejana y problemática esperanza de un paraíso luego de la muerte” Marx fue el arquetipo del talmudista y el arquetipo del judío revolucionario, y como tal propuso uno de los más prominentes falsos Mesías en la historia judía: el comunismo mundial."
"Baruch Levy, allegado a Marx, propuso otro falso Mesías igualmente potente, la Raza Judía.
De acuerdo a Levy,el pueblo judío tomado colectivamente será su propio Mesías… En esta nueva organización de la humanidad, los hijos de Israel hoy desparramados en toda la superficie del globo… se convertirán en la clase dominante sin ninguna oposición… Los gobiernos de las naciones que conforman la republica mundial o universal pasarán, sin ningún esfuerzo, a las manos judías gracias a la victoria del proletariado… Así es como la promesa del Talmud será cumplida, cuando la era mesiánica llegue, los judíos controlaran la riqueza de todas las naciones de la tierra.
REVOLUCIÓN… SI.
SUTIL… NO
JERUSALÉN, miércoles 1 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI introdujo una “sutil revolución” en las relaciones con los judíos durante aquel viaje a París, sencillamente citando el Talmud, explica un sacerdote israelí.
El jesuita David Mark Neuhaus, secretario general de vicariato católico de lengua hebrea en Israel (conocido también como “Asociación de Santiago”), lo aclara en un artículo publicado en el sitio web del vicariato.
“Nos hemos habituado al tono amistoso de los discursos papales y saludos a las diferentes comunidades judías cuando el Papa, después del Concilio Vaticano II, viaja por el mundo –dice el sacerdote, que también ejerce su ministerio sacerdotal como encargado de la comunidad católica hebreoparlante en Haifa.–. Debería quizá señalarse no obstante que en el reciente encuentro con los representantes de la comunidad judía en Francia, el Santo Padre obró otra sutil revolución”.
Cuando comentaba la importancia del sabat, el Papa dijo: “¿Acaso no dice el Talmud Yoma (85b): “El sábado ha sido dado para vosotros, no vosotros para el sábado?”.
El padre Neuhaus constata que la Iglesia en Francia tiene una historia de censura del Talmud, el cuerpo de legislación civil y ceremonial judíos.
“En 1229, el Papa Gregorio IX envió una carta a los monarcas de Europa ordenándoles confiscar los volúmenes del Talmud de las comunidades judías que vivían en sus tierras –escribe el jesuita–. Se habían dado acusaciones de que el Talmud contenía blasfemias contra la fe cristiana y era un obstáculo para la conversión de los judíos al cristianismo”.
“Los monarcas europeos emprendieron pocas acciones fuera de Francia, aunque en muchos lugares se impuso la censura del Talmud”.
“En Francia, como resultado de la carta del Papa condenando el Talmud, se estableció la primera disputa pública entre judíos y cristianos, del 25 al 27 de junio de 1240, en París. Dos años después, en junio de 1242, 24 carretadas de libros, incluyendo muchos valiosos volúmenes manuscritos del Talmud, fueron quemados”.
“El rey francés, Luis IX, ordenó ulteriores confiscaciones en 1247 y 1248, y los siguientes monarcas de Francia mantuvieron el principio. Una posterior quema de libros tuvo lugar en Toulouse en 1319″.
El jesuita se pregunta: “¿No es una sutil revolución que el Santo Padre no sólo salude con fervor a la comunidad judía de París sino que además cite el mismo Talmud babilónico? ¿No es significativo también que cite una enseñanza talmúdica que resuena profundamente en el magisterio de Jesús de Nazaret?”


