2ª.-LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL.
Esta profecía se encuentra en el capítulo 37, este capítulo nos cuenta que Ezequiel tuvo una visión, en la que el Señor le hizo pasar por en medio de un valle donde había multitud de huesos muy secos, y le ordenó que profetizase sobre ellos, diciéndoles que Él haría que entraran sobre ellos espíritu y que vivirían. Ezequiel profetizó y los huesos se cubrieron de tendones y carne y recibiendo espíritu vivieron.
Los huesos secos representaban a Israel, y al revivir, Dios quería mostrar que los israelitas volverían, al cabo de muchos años, a ser una nación en la tierra que Él les dio. Esto lo vemos en los versículos 11 y 14. Y no sólo eso, sino que en los versículos 16 al 22, el Señor dice que cuando restaurare a su pueblo, no serían nunca más dos naciones -después de Salomón el pueblo elegido se dividió en dos reinos, Judá e Israel-, sino una sola (leer el versículo 22).
Esta profecía ya se empezó a cumplir, después de muchos siglos de estar disperso por los cuatro confines del mundo, Dios ha vuelto a reunir al pueblo israelita en la tierra de Israel. Desde 1948 existe, nuevamente, el estado de Israel.
Para mí, el cumplimiento de esta profecía es clave para entender y conocer que estamos en los últimos tiempos. Yeshúa profetizó que Jerusalén sería destruida, el pueblo elegido sería dispersado por las naciones y los gentiles dominarían Tierra Santa, hasta que el tiempo de ellos fuera cumplido. Leer Lucas 21:24.
El pueblo judío llevaba 2000 años disperso por todas partes del mundo desde que en el año 70 los romanos redujeran a ruinas a jerusalem y en el 135 dispersaran a la mayoría de los judíos, que no habían matado tras sofocar una rebelión encabezada por bar kojbá. Nunca en la historia de la humanidad se ha dado el caso de que un pueblo que haya estado tanto tiempo disperso haya vuelto a tener una patria, pero esto se produjo, en el caso de Israel, en mayo de 1948, hace 62 años.
Así que, tenemos que ser conscientes de lo afortunado que somos de vivir en esta época, desde que existe de nuevo el estado de Israel, estamos inmersos en los últimos tiempos. Y por lo tanto debemos hacer caso a lo que el Señor nos dice en Lucas 21:34-36, que el Señor nos dé la fuerza para vivir santamente hasta regrese.
Además podemos sacar una aplicación bastante buena de esta profecía de los huesos secos. Al igual que el Eterno restauró a Israel, cuando parecía estaba totalmente acabada, así mismo el Señor te puede restaurar, aunque creas que estás acabado y nadie dé un duro por ti, El es soberano y si acudes a él con un corazón contrito y humillado Él te hará resurgir lo mismo que hizo con estos huesos. El es especialista en restaurar lo que el mundo considera perdido. Saludos y shaná tová.


