Reflexiones Médicas sobre la Mezcla Leche/Carne
>> Mucho ha sido escrito acerca de los beneficios médicos (tanto
>> corporales como psicológicos) que resultan del cumplimiento de
>> preceptos judaicos. Por ejemplo, descubrimientos relativamente
>> recientes indican que la circuncisión es importante para la prevención
>> de enfermedades venéreas, la prevención de la infección urinaria en el
>> primer año de vida y la prevención del tipo más común de cáncer de la
>> matriz.
>> Otros son más conocidos, como los provechos provenientes de la
>> prohibición de ciertos alimentos: que la carne de puerco alberga a la
>> triquina y otros parásitos; que los mariscos son portadores cardinales
>> de la hepatitis A y otras infecciones, etc.
>> Las ventajas sanitarias que resultan de la dos veces milenaria
>> obligación rabínica del lavado de manos antes de ingerir alimentos no
>> requiere explicación, pero si la hubiera requerido hace sólo 150 años,
>> cuando se desconocía la existencia de microbios. Asimismo, la
>> exigencia religiosa del baño corporal, como mínimo una vez a la semana
>> para los hombres (mikve del viernes) y una vez al mes para las mujeres
>> (mikve postmenstrual) parece hoy día como un decreto obvio por los
>> sabios judíos (pero criticado ampliamente en la antigüedad); hoy
>> sabemos que éste fue el que mantuvo a la población judía casi inmune a
>> las plagas europeas de la edad media, cuando las masas gentiles
>> raramente sometían sus cuerpos a un lavado total.
>> Y así, podríamos seguir con múltiples alusiones con respecto al
>> binomio mandamiento-salud en la religión hebrea, pero quisiera
>> concentrar este ensayo al entendimiento de uno solo: el posible
>> beneficio resultante de no comer carne y leche al mismo tiempo (de los
>> 613 mandamientos bíblicos, el número113).
>> La prohibición rabínica de no comer productos lácteos junto con carne,
>> deriva del versículo "...no cocinarás un cabrito en la leche de su
>> madre" (Éxodo 34:26) que a primera vista se interpretaría como un
>> estatuto humanitario, no dietético; obviamente puede reconocerse la
>> crueldad de aquel que cocina a un animal utilizando la leche de la
>> propia madre del sacrificado. Pero los sabios judíos ampliaron el
>> precepto, determinando que éste indicaba, el no juntar jamás a ambos
>> elementos, independientemente del parentesco. Siguiendo el
>> razonamiento expresado al comienzo del presente artículo, surge la
>> pregunta: ¿será que existe quizá alguna utilidad médica como resultado
>> de tal prohibición? La respuesta es, en mi opinión, afirmativa y he
>> aquí la posible explicación.
>> Recordemos que el hierro es un mineral sumamente necesario para el
>> metabolismo corporal. El hierro se encuentra en los glóbulos rojos de
>> la sangre y tiene como función tomar el oxígeno que llega al organismo
>> a través del pulmón. Una vez que el hierro se ha cargado de oxígeno,
>> lo reparte a todas las células del organismo. Así, el hierro almacena
>> y transporta oxígeno, y su escasez produce anemia, la cual es
>> debilitante. En los niños peor aún: debido al crecimiento del cerebro
>> en la infancia, la anemia por deficiencia de hierro tiene como efecto
>> que no llegue suficiente oxígeno a ese órgano, pudiendo resultar un
>> bajo cociente intelectual.
>> El lector se preguntará ¿qué tiene que ver el hierro con la incógnita
>> planteada: leche-carne-salud? Pues bien, recordemos que la fuente más
>> importante de hierro, es la carne que consumimos. Pero la presencia de
>> leche en el estómago produce inhibición de la absorción de hierro a la
>> sangre. En otras palabras, al encontrarse carne y leche al mismo
>> tiempo en el estómago, la leche inhibe el paso del hierro proveniente
>> de la carne, a la sangre. Este proceso no es insignificante; por
>> ejemplo, actualmente en los EU, la causa más común de anemia en los
>> niños entre 1 y 5 años de edad es la ingesta excesiva de leche de
>> vaca, la cual, como hemos mencionado, obstruye la utilización del
>> hierro ingerido por los niños (antes del año de edad esto no ocurre,
>> pues la leche de pecho materno contiene una sustancia que facilita la
>> absorción de hierro; además, la leche materna es muy rica en hierro
>> así como las "fórmulas" del primer año a pesar de ser éstas
>> generalmente de vaca, tienen agregadas grandes cantidades de hierro y
>> por lo tanto, se absorbe lo suficiente).
>> Son varias las causas por las cuales la leche inhibe la absorción de
>> hierro. Entre ellas su caseína y sus grandes cantidades de calcio (la
>> leche de vaca tiene 4 veces la cantidad de calcio de leche humana). En
>> un estudio de investigación, Hallberg y colaboradores demostraron que
>> al consumir leche o una malteada junto con una hamburguesa, la
>> absorción de hierro se reducía en un 63%.
>> Las prohibiciones religiosas judías fueron hechas sin explicaciones,
>> pero tal como dijimos al principio, la ciencia ha demostrado el
>> beneficio de muchas y ahora vemos que en el caso del consumo
>> carne/leche, el provecho está también presente. Pero ¿por qué hacer un
>> dictamen religioso sólo en el caso del hierro y no con otros
>> minerales? Pienso yo que la respuesta es sencilla, ya que el hierro,
>> es considerado el mineral más importante en el metabolismo de los
>> mamíferos. La necesidad de hierro ha sido tan fundamental para la
>> supervivencia del hombre, que existen teorías en que los antropólogos
>> llegan al grado de designarlo como el elemento primordial ¡del que
>> dependió la evolución total del ser humano! En este sentido citaré
>> sólo un ejemplo de la importancia que los científicos le han dado al
>> hierro: En el año de 2002, el Dr. Leonard Shlain publicó el libro Sex,
>> Time and Power: How Women's Sexuality Shaped Human Evolution (Sexo,
>> Tiempo y Poder: Como la Sexualidad Femenina Moldeó la Evolución
>> Humana) en donde afirma que inclusive, la conducta humana actual, es
>> el resultado de la cantidad de hierro disponible a través de la
>> historia. Schlain explica que la necesidad de hierro fue tan esencial
>> para la supervivencia, que históricamente forzó ciertos
>> comportamientos en la mujer, los cuales fueron determinantes para el
>> resultado actual de relaciones interpersonales entre ellas y el
>> hombre.
>> He ahí sólo una instancia de por qué el hierro y ningún otro mineral
>> es tenido en tan alta estima. Quizá la importancia fisiológica del
>> hierro fue detectada por los sabios judíos al imponer el mandato
>> leche-carneSegún esta teoría antropológica, debido a que las mujeres
>> tienen necesidades tan altas de hierro (por menstruar cada mes, por
>> embarazarse y por proveer lactancia), en nuestro pasado evolutivo, la
>> mejor forma de reponer el hierro perdido era obviamente por medio de
>> la ingesta de carne. Pero la mujer, por no ser cazadora, se vio
>> forzada a manipular al hombre por medio de favores sexuales para que
>> le trajera una cena de carne rica en hierro. Esta conducta táctica,
>> según el Dr. Shlain, fue la que puso en marcha aspectos
>> interpersonales que resultarían en las dimensiones tan complejas
>> existentes hoy, con respecto a la conducta intersexual humana. Así, el
>> deseo femenino de hierro fue el responsable de la evolución de las
>> relaciones interpersonales entre ambos sexos, incluyendo sus
>> relaciones íntimas, las interacciones sociales tan complejas entre
>> ambos, la resolución tan diferente de problemas cotidianos, los
>> diferentes caracteres psicológicos que diferencian al hombre y a la
>> mujer y todos los rasgos que vemos que diferencian a ambos.
>> .
>> Lo que comprueba aún más la tesis carne-leche-hierro es el
>> sorprendente permiso rabínico de ingerir carne casi inmediatamente
>> después de la ingestión de leche, pero el tener que esperar varias
>> horas para ingerir leche después de ingerir carne. Podemos ahora
>> entenderlo puesto que los productos lácteos son rápidamente digeridos
>>y absorbidos por el tracto digestivo y al llegar la carne, después de
>> la leche, esta última ha desaparecido, no encontrando el hierro ningún
>> impedimento para ser absorbido; mientras que la carne, tarda horas en
>> ser digerida y la ingesta de leche en su presencia, resulta en una
>> estancia prolongada de leche en el estómago, resultando en inhibición
>> de la absorción del hierro carnal.
>> El judaísmo legislativo ha mostrado efectos superlativos en lo que a
>> la salud se refiere y el trinomio carne/leche/hierro es un ejemplo
>> más.
Gracias por enviar este articulo,cabe recalcar,que estas y casi infinitas normas de toda indole,son sacadas por los rabinos desde la Torah.Preguntas y opiniones sigan mandando al mil770@yahoo.com


